
Las cámaras usadas en astronomía óptica están compuestas de una matriz de chips digitales denominados dispositivos de carga acoplada (CCDs por sus siglas en inglés). Los CCDs convierten la luz en electrones. Cada chip se divide en millones de píxeles. Los electrones generados por la luz que llega a cada pixel se convierten en un valor digital que un ordenador puede almacenar o mostrar.
Conceptualmente, es el mismo tipo de dispositivo que puede encontrarse en cualquier cámara digital casera. Sin embargo, al contrario que las cámaras caseras que se usan para registrar imágenes de objetos muy brillantes, los CCDs astronómicos tienen que ser capaces de detectar luz extremadamente tenue. Además la luz de las galaxias y supernovas más lejanas ha sido desplazada hacia el rojo y el infrarrojo, colores que los CCDs convencionales no registran bien.
Los requisitos científicos del Dark Energy Survey imponen la construcción de una cámara novedosa, denominada DECam. Esta cámara de 570 megapíxeles consta de 74 CCDs construidos específicamente para ser sensibles a la luz desplazada al rojo de galaxias lejanas. DECam posee el campo de visión más amplio de todos los sistemas ópticos/infrarrojos del NOAO. Su campo de 2.2 grados de diámetro es equivalente a 20 veces el campo abarcado por la luna llena vista desde la Tierra. Este campo de visión requiere del uso de un sistema de cinco lentes, cada una con una forma única que permite la corrección de una variedad de aberraciones ópticas. La más grande de las lentes tiene casi un metro de diámetro.